viernes, 10 de febrero de 2006
El futuro es de los pueblos. En nuestra mano está escribirlo.
¿Qué podemos hacer con todos los hechos que están ocurriendo, y que se nos avecinan?
Tenemos un gran papel. Y cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir. ¿Pero qué significa esto?
La respuesta a la misión de cada uno de nosotros se encuentra en nuestro interior.
Cada uno de nosotros tendrá un papel. Pero será nuestra voz interior, nuestra alma la que nos dicte lo que tenemos que hacer.
La misión universal es como un puzzle, y cada pieza tiene una importante misión que cumplir. Lo que tenemos que hacer es escuchar a nuestro corazón, a nuestro ser interior, y no tener miedo. El miedo es el peor de los consejeros. Con miedo no se puede ser feliz.
Cada vez que en mi vida he seguido los impulsos del miedo me ha llevado a la oscuridad, al sufrimiento, y nos llevará al infierno. Porque el miedo es el mayor aliado del demonio, y es nuestro mayor enemigo.
Cuando la llamada de nuestro corazón nos dice que tenemos que hacer algo, muchas veces nos da miedo. Miedo a la incertidumbre, al qué pasará. Miedo a contradecir a la familia, a los amigos. Miedo a decir lo que pensamos, en nuestro trabajo, en nuestro círculo social. Miedo simplemente porque no es lo que solemos hacer.
El ser humano es un "animal de costumbres". Cuando se sale un poco de lo habitual, no se siente seguro, ni cómodo. Pero no olvidemos que la seguridad no nos la da el estar atrincherado en nuestro círculo. La seguridad se encuentra en la incertidumbre de lo que hacemos porque nos lo pide nuestro ser.
A algunas personas la misión de su vida será luchar por los demás. Soldados, rebeldes, luchadores por una causa. A otras personas, su misión se encontrará a ayudar a aquellos que luchan. Aquellos que vienen heridos de una batalla. Para otras personas la misión se encontrará en su propio trabajo, o en su familia. Hacerlo lo mejor que se pueda, o educar, cuidar y mimar a los tuyos.
Pero en última instancia, la mayor misión está dentro de nosotros. En nuestra actitud frente a la vida, en nuestros pensamientos, en nuestros actos. Y el miedo, junto con otros factores, nos impedirá muchas veces movernos. Pero ha llegado el tiempo en que aquel que permanezca inmóvil, pasivo, tendrá consecuencias fatales, al igual que la persona que hacen que sus acciones tengan efectos negativos sobre la humanidad.
Por tanto, el peor engaño es el que nos podemos hacer a nosotros mismos. Tenemos que ser coherentes con nuestros ideales, desear nuestros sueños, y luchar pacíficamente contra todo aquello que no veamos que es bueno. Todos tenemos en nuestro interior una vocecita que nos dice lo que tenemos que hacer y lo que no. Escuchar esta voz es fundamental, porque será la que nos guíe en este difícil camino. Y cuando llegue el momento, saber decir: NO.
Y no olvidemos que la verdadera libertad nadie nos la puede quitar. Reside en nuestro corazón. Un hombre puede ser libre espiritualmente, aunque físicamente esté esposado. Y se sentirá mejor siendo libre su alma. Y pronto seremos recompensados por ello. Porque vender nuestra alma por temor a algo o a alguien es la peor traición contra nosotros mismos, y contra la humanidad.
Me gustaría honrar y agradecer a todos los guerreros de la luz que están trabajando por todos nosotros. Y desearles la mayor felicidad.
Pero ahora, en los tiempos que estamos, muchos deberemos de sacrificarnos para el bien común. Pero ello no nos costará. Al contrario, nos sentiremos dichosos de realizar una labor que creamos que debemos de hacer. Nuestra "Misión". ¿Cómo sabremos cuál es? Con paciencia y escucha a nuestra voz interior, lo sabremos.
Pero lo que con seguridad sabremos es: "Qué es lo que no tenemos que hacer". Lo sabremos porque nos sentiremos mal haciendo esa labor, porque nos pondremos enfermos, o porque tendremos unas ganas tremendas de terminar con algo. Y no me refiero a nada en concreto. Pensad vosotros mismos, porque en cada persona esto será algo diferente. Y quizás vuestro corazón os pida hacer cosas que penséis que está en contra de los demás, o que no ayuda al bien común. Pero nada más lejos de la realidad. Si hacéis algo por vosotros, estaréis haciéndolo para todos. Todos somos uno. Uno somos todos. La Unidad Universal.
Muchas veces pensaremos algo con nuestra cabeza, y será lo contrario a lo que nos diga nuestro corazón. No tengáis miedo. Nuestra alma es sabia, y sabrá qué indicarnos en cada momento. Aunque no tengáis a nadie de vuestra parte. Aunque suponga tal cambio que sintáis que no tendréis nada seguro. Tenemos que ser prudentes. Nuestra cabeza nos tiene que servir para ejecutar con lógica aquello que nos dice nuestro corazón, pero no para contradecirlo. Si actuamos de forma no sincronizada, todo nos saldrá mal, y enfermaremos.
Nos deberemos de adaptar rápidamente a los cambios. Porque contra un huracán lo más fuerte no es un muro de piedra, sino una cuerda que se mueve al son de los vientos, que no ofrece resistencia.
A partir de ahora, todo aquello que hagamos, ocurrirán dos cosas: O tendremos muchas coincidencias positivas, o negativas. Aquellos hechos coincidentes que resulten en obstáculos a lo que hacemos, será porque eso no es lo que tenemos que hacer, y además si lo pensamos bien, nos daremos cuenta. Aquellas cosas que deseemos y que luchemos por ellas, y que realmente sintamos que tenemos que hacerlas, o tenemos que conseguirlas, la vida nos pondrá todo lo necesario para cumplirlo.
Por todo esto, si nuestro deseo es que el sufrimiento se acabe en el mundo, que desaparezca el hambre, que prevalezca la justicia y la sabiduría espiritual.Que nuestro planeta tierra, intoxicado por nuestras basuras, se sane con nuestra ayuda. Que los gobiernos tiranos desaparezcan, que el petróleo y el dinero deje de ser moneda de cambio en este mundo. Todo esto y más ocurrirá.
Porque el deseo colectivo de la humanidad es más fuerte que cualquier gobierno, más fuerte que cualquier guerra, más fuerte que todo el mal que hay ahora en nuestra tierra.
Y cuando consigamos desear todo esto, de forma común, dejemos de tener miedo y sigamos nuestros instintos, y plantemos cara a esta situación, tendremos cuanto antes nuestro deseado paraíso, nuestra tierra prometida, nuestra Tierra Nueva.
El fin de los tiempos está aquí, muy cerca. Pero como si el mundo fuese un gusano, saldrá del capullo en el que se encuentra y nos convertiremos en una gran mariposa, una maravillosa mariposa multicolor, donde tendrán cabida todos los pueblos, todas las razas, en donde no existirá discriminación, y la única discriminación que habrá será que sólo estarán aquellos que sientan que esa es su tierra, y los que hayan luchado por conseguirla.
Por tanto, el deseo está formulado. Y aunque no movamos físicamente un dedo, este deseo se cumplirá, porque ocurrirán los milagros que sean necesarios para ello. Porque si uno de nosotros lo desea y no se mueve, hará que otro de nosotros sí se mueva y ejecute la acción necesaria.
Y si fracasáis en el intento, no os desesperéis. El peor fracaso es el no intento. Uno se puede equivocar si actúa, pero si no actúa será una equivocación en sí misma.
Este fuerte deseo hará moverse montañas si fuese necesario. Y aunque nos rodee el caos y la destrucción, a nosotros no nos afectará si sabemos mantener la calma y mantenemos el miedo a raya. Y rezamos si somos religiosos, o simplemente deseamos algo bueno si somos ateos. Y no perdamos la fé en que todo puede mejorar, porque llegará ese día, y muchos de nosotros lo veremos.
Que la paz y la felicidad sea con todos nosotros, y con nuestro mundo.
El futuro es nuestro. En nuestra mano está escribirlo.
Kin28
Tenemos un gran papel. Y cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir. ¿Pero qué significa esto?
La respuesta a la misión de cada uno de nosotros se encuentra en nuestro interior.
Cada uno de nosotros tendrá un papel. Pero será nuestra voz interior, nuestra alma la que nos dicte lo que tenemos que hacer.
La misión universal es como un puzzle, y cada pieza tiene una importante misión que cumplir. Lo que tenemos que hacer es escuchar a nuestro corazón, a nuestro ser interior, y no tener miedo. El miedo es el peor de los consejeros. Con miedo no se puede ser feliz.
Cada vez que en mi vida he seguido los impulsos del miedo me ha llevado a la oscuridad, al sufrimiento, y nos llevará al infierno. Porque el miedo es el mayor aliado del demonio, y es nuestro mayor enemigo.
Cuando la llamada de nuestro corazón nos dice que tenemos que hacer algo, muchas veces nos da miedo. Miedo a la incertidumbre, al qué pasará. Miedo a contradecir a la familia, a los amigos. Miedo a decir lo que pensamos, en nuestro trabajo, en nuestro círculo social. Miedo simplemente porque no es lo que solemos hacer.
El ser humano es un "animal de costumbres". Cuando se sale un poco de lo habitual, no se siente seguro, ni cómodo. Pero no olvidemos que la seguridad no nos la da el estar atrincherado en nuestro círculo. La seguridad se encuentra en la incertidumbre de lo que hacemos porque nos lo pide nuestro ser.
A algunas personas la misión de su vida será luchar por los demás. Soldados, rebeldes, luchadores por una causa. A otras personas, su misión se encontrará a ayudar a aquellos que luchan. Aquellos que vienen heridos de una batalla. Para otras personas la misión se encontrará en su propio trabajo, o en su familia. Hacerlo lo mejor que se pueda, o educar, cuidar y mimar a los tuyos.
Pero en última instancia, la mayor misión está dentro de nosotros. En nuestra actitud frente a la vida, en nuestros pensamientos, en nuestros actos. Y el miedo, junto con otros factores, nos impedirá muchas veces movernos. Pero ha llegado el tiempo en que aquel que permanezca inmóvil, pasivo, tendrá consecuencias fatales, al igual que la persona que hacen que sus acciones tengan efectos negativos sobre la humanidad.
Por tanto, el peor engaño es el que nos podemos hacer a nosotros mismos. Tenemos que ser coherentes con nuestros ideales, desear nuestros sueños, y luchar pacíficamente contra todo aquello que no veamos que es bueno. Todos tenemos en nuestro interior una vocecita que nos dice lo que tenemos que hacer y lo que no. Escuchar esta voz es fundamental, porque será la que nos guíe en este difícil camino. Y cuando llegue el momento, saber decir: NO.
Y no olvidemos que la verdadera libertad nadie nos la puede quitar. Reside en nuestro corazón. Un hombre puede ser libre espiritualmente, aunque físicamente esté esposado. Y se sentirá mejor siendo libre su alma. Y pronto seremos recompensados por ello. Porque vender nuestra alma por temor a algo o a alguien es la peor traición contra nosotros mismos, y contra la humanidad.
Me gustaría honrar y agradecer a todos los guerreros de la luz que están trabajando por todos nosotros. Y desearles la mayor felicidad.
Pero ahora, en los tiempos que estamos, muchos deberemos de sacrificarnos para el bien común. Pero ello no nos costará. Al contrario, nos sentiremos dichosos de realizar una labor que creamos que debemos de hacer. Nuestra "Misión". ¿Cómo sabremos cuál es? Con paciencia y escucha a nuestra voz interior, lo sabremos.
Pero lo que con seguridad sabremos es: "Qué es lo que no tenemos que hacer". Lo sabremos porque nos sentiremos mal haciendo esa labor, porque nos pondremos enfermos, o porque tendremos unas ganas tremendas de terminar con algo. Y no me refiero a nada en concreto. Pensad vosotros mismos, porque en cada persona esto será algo diferente. Y quizás vuestro corazón os pida hacer cosas que penséis que está en contra de los demás, o que no ayuda al bien común. Pero nada más lejos de la realidad. Si hacéis algo por vosotros, estaréis haciéndolo para todos. Todos somos uno. Uno somos todos. La Unidad Universal.
Muchas veces pensaremos algo con nuestra cabeza, y será lo contrario a lo que nos diga nuestro corazón. No tengáis miedo. Nuestra alma es sabia, y sabrá qué indicarnos en cada momento. Aunque no tengáis a nadie de vuestra parte. Aunque suponga tal cambio que sintáis que no tendréis nada seguro. Tenemos que ser prudentes. Nuestra cabeza nos tiene que servir para ejecutar con lógica aquello que nos dice nuestro corazón, pero no para contradecirlo. Si actuamos de forma no sincronizada, todo nos saldrá mal, y enfermaremos.
Nos deberemos de adaptar rápidamente a los cambios. Porque contra un huracán lo más fuerte no es un muro de piedra, sino una cuerda que se mueve al son de los vientos, que no ofrece resistencia.
A partir de ahora, todo aquello que hagamos, ocurrirán dos cosas: O tendremos muchas coincidencias positivas, o negativas. Aquellos hechos coincidentes que resulten en obstáculos a lo que hacemos, será porque eso no es lo que tenemos que hacer, y además si lo pensamos bien, nos daremos cuenta. Aquellas cosas que deseemos y que luchemos por ellas, y que realmente sintamos que tenemos que hacerlas, o tenemos que conseguirlas, la vida nos pondrá todo lo necesario para cumplirlo.
Por todo esto, si nuestro deseo es que el sufrimiento se acabe en el mundo, que desaparezca el hambre, que prevalezca la justicia y la sabiduría espiritual.Que nuestro planeta tierra, intoxicado por nuestras basuras, se sane con nuestra ayuda. Que los gobiernos tiranos desaparezcan, que el petróleo y el dinero deje de ser moneda de cambio en este mundo. Todo esto y más ocurrirá.
Porque el deseo colectivo de la humanidad es más fuerte que cualquier gobierno, más fuerte que cualquier guerra, más fuerte que todo el mal que hay ahora en nuestra tierra.
Y cuando consigamos desear todo esto, de forma común, dejemos de tener miedo y sigamos nuestros instintos, y plantemos cara a esta situación, tendremos cuanto antes nuestro deseado paraíso, nuestra tierra prometida, nuestra Tierra Nueva.
El fin de los tiempos está aquí, muy cerca. Pero como si el mundo fuese un gusano, saldrá del capullo en el que se encuentra y nos convertiremos en una gran mariposa, una maravillosa mariposa multicolor, donde tendrán cabida todos los pueblos, todas las razas, en donde no existirá discriminación, y la única discriminación que habrá será que sólo estarán aquellos que sientan que esa es su tierra, y los que hayan luchado por conseguirla.
Por tanto, el deseo está formulado. Y aunque no movamos físicamente un dedo, este deseo se cumplirá, porque ocurrirán los milagros que sean necesarios para ello. Porque si uno de nosotros lo desea y no se mueve, hará que otro de nosotros sí se mueva y ejecute la acción necesaria.
Y si fracasáis en el intento, no os desesperéis. El peor fracaso es el no intento. Uno se puede equivocar si actúa, pero si no actúa será una equivocación en sí misma.
Este fuerte deseo hará moverse montañas si fuese necesario. Y aunque nos rodee el caos y la destrucción, a nosotros no nos afectará si sabemos mantener la calma y mantenemos el miedo a raya. Y rezamos si somos religiosos, o simplemente deseamos algo bueno si somos ateos. Y no perdamos la fé en que todo puede mejorar, porque llegará ese día, y muchos de nosotros lo veremos.
Que la paz y la felicidad sea con todos nosotros, y con nuestro mundo.
El futuro es nuestro. En nuestra mano está escribirlo.
Kin28


